Régimen Conservador 1880 – 1916

Al periodo que va desde 1880 hasta 1912 en la Argentina se lo llama “Régimen Conservador”, y en este artículo vamos a trabajar algunas de sus características más importantes. Esperamos que te sirva, ¡empecemos!

¿Por qué “Régimen Conservador”?

Muchas de las cosas que se hicieron durante este período fueron muy modernas, te preguntarás ¿por qué se le dice “régimen conservador” entonces?

Esta denominación no se utilizaba en aquellos días sino que comenzó a utilizarse tiempo después, cuando este grupo político perdió el control del país con la llegada de la Unión Cívica Radical.

Al perder el poder, este grupo comenzó a orientar su accionar político a conservar las viejas estructuras del país (políticas, económicas y sociales), y por tanto su período de gobierno empezaron a llamarlo “régimen conservador“.

¿El régimen de la “oligarquía”?

Este es un concepto que actualmente está siendo bastante discutido, pero en la mayoría de los manuales de historia Argentina aparece y por eso es bueno entender qué significa.

Cuando hablamos de oligarquía nos estamos refiriendo a un gobierno compuesto por personas con un gran poder económico. Por lo general se trata de un grupo pequeño de personas, quienes comparten entre sí una forma de vida particular, ciertas costumbres y hábitos.

Exposición en la Sociedad Rural Argentina – 1875

En la Argentina, lo que podría denominarse como oligarquía fue un grupo compuesto fundamentalmente por terratenientes. Familias que tenían bajo su propiedad grandes extensiones de tierras. Muchas veces ni si quiera la trabajaban, sino que las arrendaban para sacar una buena suma de dinero. La oligarquía argentina se dedicó principalmente a la cría de ganado y al cultivo de cereales.

La diferencia con un campesino es fundamentalmente la extensión de tierra que poseen. Como dijimos, los terratenientes tienen grandes extensiones. Además, los campesinos trabajan ellos mismos para su subsistencia y los terrateniente no necesariamente lo hacen.

La llamada “conquista del desierto”

Con ese nombre quedó en la historia el proceso de conquista militar que se apoderó de la Patagonia Argentina. Si bien es cierto que fue una conquista, no se trataba de un desierto, ya que era un territorio que estaba poblado. Miles de indígenas murieron en esta campaña y perdieron sus tierras.

El “problema” con los indígenas había empezado con la llegada de los españoles, con la ocupación del territorio por el hombre blanco. Las primeras expediciones para ampliar la frontera se realizaron en tiempos de Juan Manuel de Rosas. Pero la “Conquista del Desierto” a la que nos referimos acá fue la que se dio en 1878, finalizada unos años después. Con esta ofensiva militar se logró controlar todo el territorio que hoy conocemos como Patagonia Argentina.

En un primer momento el avance fue encarado por Adolfo Alsina, quien era ministro de guerra del presidente Avellaneda. La idea de este señor era establecer sucesivas líneas de ocupación, poblando las zonas conquistadas y estableciendo fortines militares. Para defenderse decidió cavar una línea de fosas, una especie de zanja, llamada justamente la “zanja de Alsina”, esto fue en 1876.

Conquista del Desierto.

Al poco tiempo Alsina murió, y lo reemplazó el general Julio Argentino Roca, que tanta influencia tendría en los años venideros. Roca decidió atacar con toda la fuerza militar estos territorios, y acabar con el “problema” indígena. Esto se llevó a cabo al pie de la letra, se asesinaron miles de personas que defendían el territorio que les pertenecía.

Para recordar: La llamada Conquista del Desierto, se dio desde 1878 a 1885. Previamente se habían realizado algunos intentos.

En 1879 Julio Argentino Roca tuvo que volver a Buenos Aires porque iba a ser candidato presidencial, ya que era el gran vencedor, el hombre que terminó con el “problema indígena”. Dijo en aquellos años:

“Sellaremos con sangre y fundiremos con el sable, de una vez y para siempre, esta nacionalidad argentina, que tiene que formarse, como las pirámides de Egipto, y el poder de los imperios, a costa de sangre y el sudor de muchas generaciones”

Julio Argentino Roca

La política durante el Régimen Conservador

En 1880, año en el que comienza este periodo, fue elegido Julio Argentino Roca como presidente. Es el señor que aparece en los antiguos billetes de cien pesos. Como vimos, fue el militar que estuvo al frente de la “conquista del desierto”. Gobernó el país hasta 1886, hay que recordar que durante mucho tiempo en la historia de nuestro país la duración del mandato presidencial era de seis años, y no de cuatro como es ahora.

Después de Roca, fue elegido Juárez Celman, que era su cuñado. Este hombre gobernó desde 1886 hasta 1890. Tuvo que renunciar después de un hecho bastante importante, la Revolución del Parque.

Ambos eran representantes del Partido Autonomista Nacional (o P.A.N. como se le dice también), durante este período la situación política fue muy estable, gracias a la gran cantidad de acuerdos que se hacían entre sus integrantes.

Julio Argentino Roca inaugurando el período legislativo.

La Revolución del Parque

La Revolución del Parque fue un conflicto armado que empezó cuando un grupo de militares, acompañados por grupos que estaban en contra de las políticas de Juárez Celman, tomaron el Parque de Artillería que se ubicaba donde hoy es la “Plaza Lavalle” en Buenos Aires. Este movimiento no triunfó realmente, los revolucionarios se tuvieron que rendir, pero el hecho fue tan trascendente que Juárez Celman renunció de todas formas.

Así se cortó el periodo de estabilidad política que duró exactamente diez años, de 1880 hasta 1890. Pero, la pregunta que surge es ¿Por qué este grupo de gente estaba tan enojado como para intentar tomar el poder por las armas? El grupo opositor del que estamos hablando era la Unión Cívica, que después pasaría a llamarse Unión Cívica Radical, (sí, se trata del mismo partido político que existe hasta hoy en día). En ese momento contaba con el apoyo de un pequeño pero importante sector de las fuerzas armadas.

Para recordar: Después de la Revolución del Parque de 1890, el presidente de la nación Juárez Celman tuvo que renunciar. Su sucesor fue Carlos Pellegrini, el vicepresidente, quien completó el mandato.

Los sublevados estaban en desacuerdo con el gobierno principalmente porque no les permitían participar libremente de las elecciones.

El Fraude Electoral

El Partido Autonomista Nacional para ganar las elecciones cometía fraude, de esa manera se aseguraban la victoria. ¿Cómo lo hacían? De varias formas, hacían votar varias veces a las mismas personas, o evitaban que los opositores puedan ejercer su voto.

Solía pasar por ejemplo que una persona se iba a emitir su sufragio, y le informaban de que ya había votado. Peor aún, sabían exactamente por quién había votado porque el voto no era secreto como es hoy en día, sino que era cantado: cada persona tenía que decir en voz alta por quien iba a votar a los integrantes de la mesa donde estaba la urna.

Ante esta situación los opositores no podían participar libremente, porque ya sabían de antemano que iban a perder. Lo que hicieron entonces fue ejercer presión al gobierno por la fuerza y pedir que se blanquee la situación para que no haya más fraude. Esa es la principal razón de los conflictos como la Revolución del Parque, y hubo varios más.

La consolidación del Estado

La consolidación del Estado argentino también fue característico de este período, se trató de un proceso de constitución y profesionalización de instituciones, como las Fuerzas Armadas, la educación, la creación de juzgados federales. Además, se desarrolló la burocracia y la realización de obras públicas necesarias para mostrar la presencia del Estado “fuerte”.
Para 1880, el Estado estableció su sede en la ciudad de Buenos Aires y a partir de allí define sus deberes y tributos. Por su parte, en 1884 la Provincia de Buenos Aires estableció su gobierno en la ciudad de La Plata, que se construyó exclusivamente para ello.
Las instituciones que surgieron a finales del siglo XIX fueron:

La Justicia

Los juzgados de primera instancia y cámaras de apelaciones ofrecieron ubicaciones prestigiosas a muchos políticos vinculados al poder de turno. Además de los establecidos en la capital le fueron sucediendo otros en las grandes ciudades del interior y poco a poco en los Territorios Nacionales; con el objetivo de ordenar las garantías civiles, derechos individuales, y enseñando sobre las instituciones del Estado Nacional.

Educación

El Estado, por medio de los recursos obtenidos de las exportaciones, asumió la responsabilidad de llevar adelante el proceso de alfabetización, el crecimiento de escuelas fue vertiginoso. La urgencia en este aspecto consistía en llevar adelante la educación primaria, o como se conocía en ese entonces, educación elemental.
Posteriormente se hizo un gran hincapié en la educación secundaria, para el ministro de educación Magnasco, era propicio dejar de lado el estudio de latín y preparar a los jóvenes para empleos oficiales con técnicos, entendiendo que el país los necesitaría para en su etapa de desarrollo.

Sistema militar

Desde los tiempos de la Revolución de Mayo y de la Independencia Nacional existieron grupos militarizados, sin embargo las tensiones políticas en relación al rumbo que tomaría nuestra nación hizo que el ejército no sea nacional, sino más bien partidario. A finales del siglo XIX y por el crecimiento del Estado y para proteger los límites fronterizos, se necesitaba contar con fuerzas armadas profesionales, tecnificadas, modernas, apolíticas y nacionales; que sean apolíticos era fundamental, ya que no deberían ser cooptado por caudillos ni otros líderes políticos de alguna parte del territorio nacional. La organización definitiva, se dará recién en el siglo XX.

Banco de la Nación

Carlos Pellegrini fundó el Banco de la Nación Argentina, que promovió por medio de incentivos financieros la agricultura, la ganadería, la industria y el comercio. El éxito de esta entidad se debió al cuidado que los gobiernos tuvieron, eximiendo de compromisos políticos y otorgando amplia autonomía.


Fragmentos extraídos del libro de Historia II publicado por Medina Arturo en el SiPTeD.

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